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lunes, 21 de septiembre de 2009

Tolkien, el señor de los espías



J.R.R. Tolkien, el creador de «El señor de los anillos», se puso al servicio de los servicios de inteligencia británicos en la Segunda Guerra Mundial. Así lo revelan una serie de documentos de la época que acaba de ser desclasificados.

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Tolkien, reputado profesor de literatura inglesa en Oxford, fue adiestrado junto a otros intelectuales de la época en Bletchley Park, el centro de desciframiento de códigos emplazado en Buckinghamshire. Ese grupo acabaría leyendo los hasta entonces impenetrables mensajes de Enigma, la máquina con la que los nazis pusieron en jaque a los servicios de inteligencia aliados. Un hecho que permitió salvar a Gran Bretaña de la conquista alemana.

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Al parecer, el autor pasó tres días adiestrándose en el desciframiento de códigos en marzo de 1939, seis meses antes de que se produjese el estallido de la Segunda Guerra Mundial ydieciocho meses después de la publicación de «El Hobbit», el libro que acabaría dando lugar a la trilogía de «El señor de los anillos». Pero finalmente declinó trabajar a tiempo completo en esta empresa por motivos que se desconocen.

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«J.R.R. Tolkien es conocido en el mundo entero por sus novelas, pero su participación en el esfuerzo bélico sorprendería a mucha gente», comenta un historiador británico en unas declaraciones recogidas por el «Daily Telegraph».

miércoles, 2 de septiembre de 2009

02/09/2009 HOMENAJE

"Iba a aprender a cuidar ovejas y a saber de los pastos altos y a contemplar un cielo más amplio y caminar siempre más y más en permanente ascensión hacia las Montañas. No alcanzo a imaginar qué fue de él tras haberlas cruzado. Incluso el infeliz de Niggle podía en su antiguo hogar vislumbrar las lejanas Montañas, y éstas encontraron un lugar en su cuadro; pero cómo sean en realidad, o qué pueda haber al otro lado, sólo lo saben quienes han ascendido a su cima."

Hoja de Niggle



“No es difícil imaginar la singular emoción y el júbilo que llegaríamos a experimentar si descubriésemos que algunos de los más bellos cuentos de hadas son «primariamente» verdaderos, que su contenido es histórico, sin que tengan por ello que perder la significación mítica y alegórica que poseen._

_Pero en el reino de Dios la presencia de los fuertes no subyuga a los débiles. El Hombre redimido sigue siendo hombre. La narración, la fantasía, todavía continúan y deben continuar. El Evangelio no ha desterrado las leyendas; las ha santificado, en particular el «final feliz». El Cristianismo ha de seguir trabajando, en cuerpo y alma, ha de seguir sufriendo, esperando y muriendo. Pero ahora puede comprender que todas sus inclinaciones y facultades tienen una finalidad: la de ser redimidas. Se lo ha tratado con tanta munificencia que quizás ahora se atreva a pensar con cierta razón que en Fantasía podrá asistir realmente a la floración y multiplicación de la Creación. Quizá todos los cuentos se tornen reales; mas con todo, una vez redimidos, se parecerán tanto y al mismo tiempo tan poco a las formas con que salen de nuestras manos como el Hombre, una vez salvado, a la criatura caída que ahora conocemos.”

Sobre los cuentos de hadas
J.R.R. Tolkien

viernes, 22 de mayo de 2009

Lewis, Tolkien y los Inklings: lectura, tabaco en pipa y pintas

Aiya! Aquí les dejo un artículo publicado en www.abc.es el Sábado 16-05-09

Lewis, Tolkien y los Inklings: lectura, tabaco en pipa y pintas

MIGUEL ÁNGEL BARROSO

MADRID. «Ah, sí, Tolkien y Lewis. Viene mucha gente pidiendo información. Tenemos fotos, inscripciones... mire por las paredes. La verdad es que no le puedo contar gran cosa, no soy una experta en la materia». La camarera del Eagle and Child, un famosísimo pub de Oxford, está acostumbrada a que le pregunten por esos escritores mientras abre el grifo para servir unas pintas. Cuando trae la cerveza la acompaña con un libro sobre los Inklings. «Se presentó hace poco. Échele un vistazo si le apetece. Me lo tendré que leer para ponerme al día», suspira.

C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien, Charles Williams y Owen Barfield formaban el núcleo principal de los Inklings, un grupo de amigos amantes de la literatura que se reunía semanalmente, entre 1933 y 1963, en las habitaciones de Lewis en Magdalen College o en el Eagle and Child (que ellos llamaban Bird and Baby). Charlaban acerca de política, religión, filosofía y se leían unos a otros fragmentos de los libros que estaban escribiendo. Sin duda, los primeros críticos de «Las Crónicas de Narnia» y «El Señor de los Anillos» fueron los propios colegas de los autores. Cada uno estimulaba la creatividad de los demás. En 1949 Lewis (Jack para sus amigos) empezó a leer la primera de sus historias de Narnia: «El león, la bruja y el armario», que se convertiría en uno de los libros infantiles más populares de la historia, aunque no entusiasmara precisamente a Tolkien. Daban a sus reuniones un toque de clandestinidad (inkling: indicio, sospecha, noción vaga) y es fácil imaginarlos en un rincón del pub, bebiendo cerveza, fumando tabaco en pipa y debatiendo sobre el reino de las hadas y sus alrededores.

Clive Staples Lewis (Belfast, Irlanda, 1898 - Oxford, Inglaterra, 1963), novelista, académico, medievalista, crítico literario y locutor de la BBC, conocido también por los amantes de la literatura fantástica para adultos gracias a su Trilogía Cósmica, se dejó empapar por la filosofía del mito del Tolkien y el lenguaje poético de Barfield, claves para su conversión al cristianismo y para comprender su narrativa alegórica. La creación de Narnia es un reflejo de la Tierra Media de Tolkien, pero la influencia fue mutua. Christopher, hijo del autor de «El Hobbit», ha destacado «el profundo aprecio y la intimidad imaginativa» entre los dos escritores.

En este Oxford donde se creó un anillo comunitario donde bullía el talento aterrizó Joy Gresham, escritora estadounidense, comunista radical y ateísta, convertida al cristianismo al final de la década de 1940 gracias en gran parte a los escritos del que sería su segundo marido, C. S. Lewis. Pero ésta es otra historia: la que se cuenta en «Tierras de penumbra».