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sábado, 17 de abril de 2010

Tolkien y C.S. Lewis serán protagonistas en nueva película de fantasía



"Los famosos escritores aparecen como personajes en la saga de novelas de James A. Owen, que comenzará a ser llevada al cine."

LOS ANGELES.- Son dos nombres que de inmediato se asocian a la literatura fantástica, pero esta vez no llegarán al cine como autores, sino que como personajes. J.R.R. Tolkien ("El señor de los anillos") y C.S. Lewis ("Las crónicas de Narnia"), en versiones juveniles, ahora son protagonistas. El éxito del género fantástico en los últimos años se transformó de inmediato en un interés de llevar a la pantalla grande dos populares novelas escritas por James A. Owen. El guionista Travis Adam Wright, que trabajó en la cinta de acción "Control total" ("Eagle Eye"), fue comisionado para llevar al cine los libros "Here, There Be Dragons" y "The Search for the Red Dragon", que han logrado gran éxito entre el público joven en Estados Unidos. Ambos son parte de la serie titulada "The Chronicles of the Imaginarium Geographica".
Según informa "The Hollywood Reporter", la película tendrá como uno de sus productores a Rick Porras, experimentado en el territorio fantástico por su participación en la saga de "El señor de los anillos". La saga de Owen, quien también trabaja como ilustrador en sus textos, incluye por el momento cuatro novelas que giran en torno a un libro secreto que contiene mapas y diarios de algunos de los autores fantásticos más reconocidos, como Tolkien, Lewis y Charles Williams en versiones juveniles, que se transforman en protagonistas de estas ficticias aventuras.
El trío se encuentra en su viaje con varios personajes reales y ficticios, vinculados a la literatura, como el Rey Arturo, el Capitán Nemo, Peter Pan, Don Quijote, los autores H.G. Wells y J.M. Barrie, y el ilusionista Harry Houdini. Wright, antes de ponerse a escribir, ya anuncia que la serie es "el mejor regalo que cualquier fanático de Tolkien, (George) Lucas y (Steven) Spielberg podría recibir. Aquí hay una saga conducida por personajes que es familiar y refrescante, donde el ingenio y la inteligencia predominan, no sólo rifles y regimientos". Por su parte, Owen espera extender la saga hasta publicar siete libros. La quinta de ellas, titulada "The Dragon's Apprentice", llegará próximamente a las librerías. "James Owen ha logrado craear una saga global de 'qué sucediera sí', que incluye no sólo la trilogía de 'El señor de los anillos' y 'Las crónicas de Narnia', sino que todo el canon de la literatura occidental, desde Milton a Julio Verne", dijo Porras.

domingo, 7 de junio de 2009

Cuentos desde el Reino Peligroso


J. R. R. Tolkien: Cuentos desde el Reino Peligroso


El británico –aunque nacido en Sudáfrica– Ronald Tolkien dejó escritas centenares y centenares de páginas que amplían el mundo de El Señor de los Anillos y que, a día de hoy, siguen lanzándose a la imprenta gracias al esfuerzo de su hijo Christopher –en mayo se publicará, en Gran Bretaña, otra obra inédita, La Leyenda de Sigurd y Gudrún, en este caso perteneciente al ciclo de los Nibelungos–. Las piezas incluidas en estos Cuentos desde el Reino Peligroso ya se habían publicado con anterioridad, si bien no reunidas en un mismo volumen. El criterio que Tom Shippey, editor de la obra, parece haber seguido para seleccionar estos cuentos es el de haberse desarrollado en el Reino Peligroso, el País de las Hadas. Aunque relatos como Hoja de Niggle difícilmente encaja en el mismo espacio literario que Egidio el granjero de Ham, y es de hecho una obra peregrina dentro del corpus tolkieniano, pero que dice mucho del autor, así como el apéndice, el ensayo “Sobre los cuentos de hadas”.

Quizá sorprenda que el País de las Hadas sea catalogado de “peligroso”. El peligro no es lo primero que nos viene al pensamiento cuando pensamos en hadas, mujeres aladas diminutas, mariposas con cuerpo de mujer. Y es que Tolkien aborrecía a la típica Campanilla de influencia francesa que degradaba la imagen tradicional del elfo inglés y nórdico (un ser joven y bello, fuerte y poderoso, una suerte de superhumano o de humano no caído). Y es que “los habitantes del País de las Hadas pueden no querer hacer daño, pero siguen siendo peligrosos para los mortales normales. Quienes se los encuentran pueden no volver a ser los mismos”. Este es el tema de El herrero de Wootton Mayor y del poema “La campana de mar”, el poder de Fantasía sobre el hombre. Porque no debemos cometer el error de pensar que los cuentos de hadas son “para niños”, eso es “un accidente de nuestra historia doméstica”.



En el colofón de este volumen, el ensayo “Sobre los cuentos de hadas” define e investiga el origen de la fantasía como género, así como sus efectos sobre los hombres, justificando además por qué considera el género como el más alto al que un escritor puede dedicarse, no sólo porque es el más difícil (si se hace bien: la imaginación desatada es fácil de lograr) sino porque es más cercano al papel creador de Dios, de ahí que hable de “subcreación” para definir el proceso constructivo del relato de fantasía. Y, ciertamente, esto es lo que hizo Tolkien: crear un universo completo (Eä) –sistemáticamente, no como otros autores menos dotados que se contentan con un mero agregado de héroes, culturas y acontecimientos–. La fantasía es como cualquier otro género literario, funciona según las mismas reglas que cualquier otro relato, aunque posea las suyas propias, como cualquier género. Pero no es uno aparte, segregado del tronco común de la literatura.

“Sobre los cuentos de hadas” es una confesión y una auténtica poética de mucho más alcance de lo que reza el título. Es una creación muy personal en la que Tolkien desbarra sobre sus amores y temores. Este libro contiene además otros dos textos fundamentales para la comprensión del arte narrativo del maestro del fantasy: Hoja de Niggle y El herrero de Wootton Mayor. Hoja de Niggle es el relato más extraño de la producción tolkiniana, aunque tan sólo lo es dentro de ese corpus. Fuera de él es de lo más común, una alegoría de los miedos y emociones profundas de su autor. En el cuento, Tolkien expresa su miedo a no poder terminar su magna obra (la mitología de Arda, ciertamente inacabada) y expone las causas de tal incapacidad. Tolkien, enfermo de ultracorrección, asistemático y, externamente, acosado por las obligaciones, dejó mucho por hacer. Pero esto también dice mucho de su grandeza: el desarrollo de su obra ha consumido también la vida de su hijo Christopher, y aún queda mucho por hacer. Después de todo, la subcreación de un universo es un trabajo ingente, hasta para el más dotado de los hombres.

Las piezas que componen este volumen, en mayor o menor medida, son algunos aquellos cuadros que Niggle adosaba a la su gran pintura del Árbol. Ayudan a dar mayor profundidad a Eä y ayudan a conectar el mundo de Frodo, de Morgoth, de Glorfindel, con el nuestro. En ellos, pese a la aparente sencillez e infantilismo, “hay atisbos de cosas más antiguas, oscuras y profundas”. Sin embargo, no todos están dotados del buen pulso narrativo de Tolkien. Roverandom es un relato repleto de maravillas, con escenas de gran belleza, pero carente de ritmo y tensión. No es extraño que sólo se publicara en 1998, veinticinco años después de la muerte de su celebérrimo autor, 73 años después de ser escrito, 62 años después de la primera tentativa de publicación. Y en cuanto a los poemas de Tom Bombadil, como textos procedentes de diversos momentos de inspiración, agregados casi artificialmente en un único tomo, son francamente irregulares. No obstante, incluye joyas como “Errabundo” o “El tesoro”.

Egidio, el granjero de Ham es quizá el relato más conocido del volumen. Se trata de una leyenda bien tramada, divertida, más cercana en el tiempo que las aventuras de Bilbo, pues parece inscribirse en tiempos ya históricos, aunque todavía quedaban dragones y gigantes. Se trata un manifiesto conservador en el que “lo viejo y lo tradicional derrotan a lo académico y lo moderno”. Así, el trabuco de Egidio es confundido con “tábanos”, pero la mera presencia de Tajarrabos basta para someter al terrible dragón Crisófilax. De entre los cuentos de hadas tradicionales de Tolkien, quizá sea el mejor, en parte gracias al humor que lo recorre y vivifica.

Tolkien lleva décadas formando parte de la educación lectora de Occidente, aunque no siempre ha sido valorado justamente como escritor y tan sólo como renovador de un género muy concreto y como autor de un best–seller inmortal –algo parecido a Los tres mosqueteros–. Más allá de sus cualidades como renovador de géneros y de mitos, como constructor de universos –Mundo Secundario–, Tolkien debe ser reivindicado como literato, pues tal cosa se sentía, y no otra cosa es. En su obra se tratan, con gran profundidad, los grandes temas de la literatura, las grandes preocupaciones del hombre, y se abordan desde las relaciones entre personajes, y entre estos y el mundo que les rodea. Literatura pura. Y es cierto que escogió una forma arcaizante, que dificulta la percepción de matices, que hay dragones y duendes, que sus personajes se mueven por valores antiguos, y que “Fantasía no puede quedar atrapada en una red de palabras, porque una de sus cualidades es la de ser indescriptible, aunque no imperceptible”. Todo son dificultades, pero la obra de Tolkien pervive y crece y ocupa un lugar propio en el corazón de sus lectores. Por algo será.


Fuente: http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/2009/03/24/tolkien-reino-peligroso/

jueves, 21 de mayo de 2009

The legend of Sigurd and Gudrún


A continuación un artículo publicado en el diario español El País, el 06/05/2009


Un poema de 500 estrofas, otro 'best seller' de Tolkien
El hijo del autor de 'El hobbit' saca a la luz un inédito

Que un poema narrativo de quinientas estrofas, titulado The legend of Sigurd and Gudrún, apunte a convertirse en fenómeno editorial en el Reino Unido, sólo tiene su explicación en la firma de J. R. R. Tolkien y en el entusiasmo de los seguidores del autor de El señor de los anillos. Su salida ayer al mercado vino precedida de un aluvión de encargos en las librerías británicas, pero el hijo del autor, Christopher, ya ha aventurado que la difícil poética del libro acabará disuadiendo a muchos lectores. "Me atrevería a decir que una buena porción de los que se adentren en ese territorio desconocido inmediatamente se desanimarán ante la idea de una larga narrativa en verso y no seguirán adelante", declaraba este académico de 84 años en una rara entrevista concedida a la edición digital del diario The Guardian.

Christopher Tolkien, responsable de la edición de la obra, confía sin embargo en que un cierto lector sabrá degustar un verso escrito al modo de la métrica de la edad poética, una colección que constituye la principal inspiración de la mitología nórdica. "Quienes aprecian y admiran las obras de mi padre lo encontrarán revelador desde el punto de vista de la poesía nórdica antigua y de su tratamiento de una leyenda intensa, apasionada y misteriosa", sostiene sobre The legend of Sigurd and Gudrún. En ese compendio de dos grandes poemas se narra la historia de Sigfrido, la caída de los nibelungos y el rescate de la valquiria Brunilda, también adaptada por el compositor alemán Richard Wagner en su espectacular ciclo del anillo. "No es un libro fácil de entrada", ha admitido la propia editorial responsable de su publicación, Harper Collins, "pero acabará seduciendo a los devotos de Tolkien que se sumerjan en él". Se cree que la obra fue concebida a principios de los años treinta, cuando este escritor, filólogo y poeta impartía clases de literatura en la Universidad de Oxford, aunque su existencia no aparece mencionada en ninguna de sus cartas y documentos personales que se conservan.
El manuscrito hallado por Christopher Tolkien presentaba "una caligrafía clara, y apenas correcciones, lo que hace obvio que se trata de una versión definitiva". Volcado desde la muerte de John Ronald Reuel Tolkien (1973) en la difusión de la obra de su padre -por expreso deseo de éste- el tercer hijo ha aportado a la edición de The legend of Sigurd and Gudrún correcciones mínimas, acompañadas de clarificaciones sobre una narrativa "no siempre fácil de seguir" y de la transcripción de una de las lecciones magistrales del autor sobre poesía nórdica medieval.

El libro que ahora sale a la luz exige, por tanto, una audiencia paciente y concentrada, aunque la obsesión de los adeptos de El hobbit y de la trilogía El señor de los anillos por hallar nuevas claves sobre el mundo imaginado por J. R. R. Tolkien anticipa buenos réditos comerciales. La última obra de uno de los autores más populares del siglo XX, Los hijos de Húrin, vendió más de un millón de copias cuando su versión inglesa salió al mercado dos años atrás. Christopher Tolkien la editó a partir de las notas y textos inéditos legados por su padre, del que ya en vida fue fiel colaborador, y que le designó su albacea literario.

A lo largo de la entrevista -realizada por medio de fax porque su protagonista vive recluido en Francia desde 1975- revela que en su niñez recibía de su progenitor una paga de dos peniques por cada errata que detectaba en El hobbit. A él mismo nunca le ha tentado lanzarse a la literatura de ficción, pero recuerda con cariño su modesta contribución a la producción más conocida de Tolkien: durante los años de formación como piloto de la RAF en Suráfrica, su padre le enviaba capítulos enteros de El señor de los anillos, con sus hobbits, elfos y otras criaturas fantásticas, en busca de consejo. Y acabó incorporando algunas de esas sugerencias antes de dar por concluida una obra de la que se llevan vendidos 150 millones de copias.