jueves, 23 de abril de 2009

Lúthien Tinúviel

“Cuando el invierno hubo pasado, ella volvió,
y como una alondra que sube
y una lluvia que cae
y un agua que sefunde en burbujas
su canto liberó la repentina primavera.

Él vio brotar las flores de los Elfos
a los pies de la joven, y curado otra vez
esperó que ella bailara y cantara
sobre los prados de hierbas.

De nuevo ella huyó, pero él vino rápidamente,
¡Tinúviel! ¡Tinúviel!
La llamó por su nombre élfico
y ella se detuvo entonces, escuchando.

Se quedó allí un instante,
y la voz de él fue como un encantamiento,
y el destino cayó sobre Tinúviel
y centelleando se abandonó a sus brazos.

Mientras Beren la miraba a los ojos
entre las sombras de los cabellos
vio brillar allí en un espejo
la luz temblorosa de las estrellas.
Tinúviel la belleza élfica,
doncella inmortal de sabiduría élfica
lo envolvió con una sombra cabellera
y brazos de plata resplandeciente.”
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